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Seguimos
sufriendo inexorablemente los efectos de un desastre que podríamos
denominar fantasma.
Digo fantasma, porque mientras el conjunto de la sociedad clama y ve las
nefastas consecuencias, los políticos responsables en gran medida
de ésta penuria, siguen mirando hacia otro lado, ignorando la penosa
situación en la que ellos mismos están engalipotados hasta
el cuello sin tan siquiera enrojecerse.
Recuerdo cuando por primera vez denunciamos la entrada de las manchas
por la Estaca de Bares y como pronto salieron al paso afirmando que no
se trataba de restos del Prestige, sino deliberados vertidos de un mercante
ya localizado.
Días después, ofrecimos en televisión y prensa las
primeras imágenes y siguieron negando que dicho crudo fuese del
buque hundido.
Aquel mismo día 12 de diciembre, yo mismo remito a dos instituciones
restos recogidos para proceder al análisis y decido posteriormente
hacer publico el resultado ante lo perjudicial que puede resultar a las
personas, no sin antes recibir presiones para que desistiese de su publicación,
cosa que por supuesto realizo con el interés de salvaguardar la
salud de las personas que de manera multitudinaria participaban en las
tareas de limpieza a lo largo de todo el litoral atlántico-cantábrico.
Durante los primeros días de la tragedia, varios responsables administrativos
entre los que cabe destacar algún ministro como el titular de agricultura
y pesca Sr. Cañete, se permite la libertad de solicitar a los medios
de comunicación y a los distintos Organismos dependientes de la
Administración del Estado que no se denomine como “marea
negra” lo que en realidad, para él era,... “un vertido”.
Poco tiempo después, otro ministro y a la vez vicepresidente del
gobierno Sr. Rajoy, suelta la famosa frase de los “hilillos de plastilina”.
Que ridícula expresión para determinar el escape por las
salidas de gases de los tanques con un diámetro cercano a los 25
centímetros y nada menos que a 380 atmósferas de presión,
lo que determina que los ” hilillos”........... de aquella
“plastilina” en la superficie, a 1 atmósfera de presión
, tuvieran 1 metro de diámetro....... como si nada.
Pasa el tiempo, nos embadurnamos más y más y curiosamente
en plena primavera, después de repartir dinero para que algunos,
por supuesto, pudieran seguir manteniendo a sus familias, y que de paso
no afecte la intención de los cercanos comicios (también
definición gastronómica) se les llena la boca de grandes
obras para paliar la penuria, pero curiosamente al día de hoy la
naturaleza degradada sigue esperando que alguien se acuerde de ella.
Solo ésta naturaleza, existió para los miles y miles de
voluntarios que de forma envidiable fue capaz de dejar quizás una
vida placentera, máxime en etapas como las navideñas para
estar al lado de una vida agonizante curiosamente en la costa de siniestro
nombre.
Reitero que solo los voluntarios, esos miles de altruistas voluntarios
son los merecedores de una alabanza en medio de ésta penuria salvada
a golpe de talonario, al menos momentáneamente entre ciertos sectores,
puesto que otros, como los turísticos siguen soportando la falta
de rigor y la insensatez de obviarlos.
Los pies y los cuerpos de los bañistas son inequívocos testigos
de lo que aún le queda por sufrir a éste desamparado mundo
marino que día tras día múltiples situaciones lo
abocan a una muerte lenta, teniendo difícil cuantificación
los daños y que por desgracia solo el sufrimiento de más
de 30.000 aves, varias decenas de cetáceos, otras tantas de tortugas,
algunas focas o centenares de especies como los cefalópodos, escualos,
congrios, crustáceos, moluscos e ingentes cantidades de organismos
planctónicos, etc... que aparecen en algunas ocasiones en la costa
nos indican la magnitud de tal desastre...... curiosamente una mínima
parte del daño causado.
Al día de hoy, siguen empecinados en disipar la situación,
en pedir a la justicia el sobreseimiento de las imputaciones de los responsables
de aquel horrendo siniestro.
Por suerte, solo han logrado comprar los votos lugareños, haciendo
vergüenza y ridiculizando a tantos y tantos españoles y extranjeros
que lucharon para dejar limpia la costa y que estoy seguro se preguntarán
que han hecho mal para que unos cuantos, sin ninguna sensibilidad por
el futuro que tienen al lado de su casa, traicionasen con su voto a los
sufridos y altruistas viajeros de múltiples zonas geográficas
que durmiendo en barracones, en polideportivos y comiendo bocadillos dedicaron
sin ninguna exigencia su esfuerzo.
Al día de hoy, siguen éstos responsables políticos
viendo impoluta la costa supongo porque cuando anuncian una visita de
tan insignes mandatarios solo nos falta ponerles alfombra sobre la arena
y en caso de que exista el siniestro galipote, procedemos a taparlo con
algún acorde decorado para que después en las ruedas de
prensa, todos ellos se sientan satisfechos, aunque en los cercanos pedreros
solo la muerte sea palpable y el agua a presión o las espátulas
terminen degradando todo a falta de un martillo y un formón para
dejarlo mejor.
Al día de hoy, siguen arribando las galletas a la costa, aquellas
masas grumosas que a ciertas millas de nuestra costa parecían pasar
de largo y que importaba poco donde fueran con tal de que no hiciesen
escala en la nuestra, llegasen donde llegasen lo mas importante era no
verlas, que se arreglen, dirían muchos mientras la corriente camino
del éste disipaba la negrez.
Al día de hoy, aquellas que no tuvimos la sensatez de recoger,
vienen solas a vernos de nuevo, algunas de ellas después de vagar
millas y millas buscando tierra, otras que ahogadas en el fondo, meses
después emergen para decirnos que siguen aquí y que el mar
no las quiere y que agradecen que los esquileros, los rastrillos o las
redes no las hubiesen rescatado de las aguas para seguir su transito mortal,
pero no solo antes, .....ahora tampoco y así, otro iluminado,.....
rescatado del almacén de los fósiles políticos, como
el Sr. Martín Villa , presume de saber de donde proceden..
!! eureka !!........... “son de las que flotan en el mar desde entonces”
,..dice, y solo dice como otros decían, sin que se dispongan de
forma eficaz a recogerlas mar adentro, allá donde estén,
para evitar mas daño, aun mas del que ya causaron.
Hoy, las aguas Asturianas están repletas de manchas siniestras
que vagan a escasas millas de la costa, compartiendo cremas hidratantes,
protectores solares, bronceadores y como no poniendo en peligro la actividad
turística de todo el litoral Cantábrico.
Por eso al día de hoy,... al menos yo después de tanto escuchar
las razones grandilocuentes de nuestros políticos, sigo pensando
que algunos de éstos, tienen asumido literalmente que ésta
sociedad.................... es idiota.
Luis Laria
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